Last Hero Inuyashiki: la eterna disputa entre el bien y el mal.

Es un anime de acción, ciencia ficción, drama y psicológico; habla sobre Ichiro Inuyashiki, un hombre de 58 años pero de apariencia mucho más longeva, reprimido, y que casi podríamos decir qué es objeto de bullying por parte de su propia familia. Tras enterarse de que le quedan unos pocos meses de vida debido a una enfermedad terminal, su destino cambiará por completo cuando, bajo una noche de cielo estrellado, una nave alienígena irrumpe sobre él destrozando su cuerpo. En ese mismo lugar de los hechos se encuentra Hiro Shishigami, un estudiante de preparatoria. Tras el accidente, ambos personajes se encuentran totalmente volatilizados y son reconstruidos artificialmente por dichos seres.


A partir de este momento el destino de ambos personajes cambia por completo, y en su interior reside un poder que puede cambiar o destruir el mundo. Bajo una apariencia totalmente humana se esconde una maquinaria capaz de dotar a su anfitrión la capacidad de surcar los cielos, escuchar a kilómetros de distancia, curar todo tipo de enfermedades, conectarse e influir en cualquier clase de tecnología y una extensa gama de cualidades. Es aquí donde el autor de la obra original quiso explorar la dualidad moral del ser humano, situando a dos personajes de personalidades totalmente opuestas en manos de un poder sobrecogedor.

 El primer problema que me encuentro al ver Inuyashiki es mi falta de empatización con su protagonista, Ichiro, debido a que me parece un personaje muy plano en su construcción, sin apenas margen para evolucionar. Estamos ante un protagonista que antes de convertirse en máquina era un hombre frustrado, reprimido e ignorado, pero siempre ha tenido un buen corazón. Una vez entiende y acepta en lo que se ha convertido decide usar su poder para hacer el bien, nunca duda, Ichiro siempre va a estar ahí para salvar a cualquiera que esté sufriendo.

En términos morales estamos ante un personaje correcto en lo ético, un ciudadano ejemplar e incluso el típico héroe de ficción americana (de ahí el título de la obra). Pero, en lo personal, me aburre encontrarme con personajes tan planos y con tan poca o nula evolución. El ser humano es un animal racional e irracional a su vez, sujeto a continuos cambios y desviaciones a lo largo de su vida, en nuestro ADN figuran las palabras equivocación, rectificación y aprendizaje. Hablemos ahora de la cara opuesta de lo moral, hablemos del personaje de Hiro Shishigami.


El joven Shishigami representa todo lo contrario que Ichiro, estamos ante un personaje sociópata por naturaleza (incluso antes de convertirse en máquina), qué no siente ningún tipo de empatía por el ser humano ni remordimientos por sus acciones. Tal y como afirma él mismo en la serie, siente mucho más por los personajes ficticios que protagonizan los mangas que lee que por personas de carne y hueso. Una vez sobrepasa el status de humano y comprende su actual posición, Hiro se dedica a asesinar indiscriminadamente y con total frialdad a familias mientras habitan tranquilamente sus hogares, provocar accidentes debido a su capacidad de interferir en la tecnología o masacrar a cientos de personas. Cualquiera pensaría que es el mismísimo diablo y que no se rige por ningún tipo de código o conducta moral pero, sin ir más lejos, Hiro Shishigami establece sus propios códigos, convirtiéndose así en el Superhombre que establecía el filósofo Friedrich Nietzsche.

Nietzsche uno de los filósofos más influyentes del siglo XIX, estableció la teoría del Superhombre como una crítica a los valores tradicionales del cristianismo que sometían a las personas más débiles, induciéndoles en un estado de conformismo y resignación. Según Nietzsche, estos valores tenían que desaparecer para que afloraran unos nuevos que sí representaran la verdadera voluntad de los individuos. Así es como nace el Superhombre, una persona capaz de generar un sistema de valores propio que identifica como válido todo lo que proviene del mismo. Volviendo a Inuyashiki, Hiro Shishigami comparte muchas de las facetas de la teoría de Nietzsche. Él es consciente de lo que hace, no muestra remordimientos y acepta las consecuencias. Crea su propio código ético y moral según el cual regirse y cuando cambia su manera de pensar y actuar establece y se adapta a un nuevo código. Es un personaje que, pese a sus controvertidas actuaciones, evoluciona y tiene muchos matices.


Hiro es una montaña rusa de sentimientos y vaivenes a lo largo de los 11 capítulos de la serie. Comienza actuando de una determinada manera para terminar dándose cuenta de lo que de verdad es importante, dejando el pasado atrás para afrontar el futuro. Pero, ¿no hay consecuencias? Claro que las hay, él las sufre, pero lo más importante es que sus seres más cercanos son los que salen peor parados. Y ahí es cuando Hiro vuelve a sus andadas, vuelve a sumergirse de nuevo en esa vorágine de destrucción impulsado por el deseo de vengarse de una sociedad que le ha arrebatado los escasos vínculos humanos que poseía. Hiro también sufre, también siente “dolor” y culpabilidad por esas pérdidas fruto de sus acciones.

Last Hero Inuyashiki es un anime con ciertas bonanzas y defectos que, dependiendo del ojo crítico de cada espectador, la balanza se inclinará hacia un lado o hacia otro. Estamos ante una adaptación que no le hace justicia cien por cien al manga homónimo, pero que resulta altamente disfrutable. 

El anime cuenta únicamente con 11 episodios y el manga con 10 volúmenes, así que es un anime el cuál puedes ver en un corto periodo de tiempo. Inclusive cuenta con una versión cinematográfica.

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